La gestión de requisitos es especialmente importante allí donde se conciben productos o sistemas complejos y se trabaja en su desarrollo con un alto grado de división del trabajo.
El objetivo es un entendimiento común sobre el sistema a desarrollar entre el contratista y el cliente. Además, los documentos resultantes suelen servir de base contractual para la implementación.
Ese entendimiento se logra mediante métodos como el scoping, el análisis, la especificación, el modelado y las revisiones de requisitos. Entre los criterios de calidad figuran la comprensibilidad, la claridad, la verificabilidad, la coherencia, la exhaustividad y la comprobabilidad.
Gestionar los requisitos significa definir e implementar procesos: la documentación se mantiene actualizada durante todo el proyecto y sirve de base para la creación de casos de prueba.